El aprendizaje Cooperativo se abre paso cuando se trabaja de forma sistemática

He podido observar cómo en múltiples ocasiones las nuevas metodologías se emplean de forma mecánica, sin dar valor a los fundamentos y principios que las sustentan.

Cuando descubrí el Aprendizaje Cooperativo, la idea de caminar juntos, de complementarnos en la consecución de objetivos, de desarrollar las habilidades sociales entre pares, me cautivó y me hizo creer que el cambio merecía la pena.

Poco a poco comencé a investigar en el aula y vi que los resultados eran buenos, aún cuando mis alumnos eran de corta edad.

Tras años de estudio, de comprender las entrañas del cooperativo, he aprendido a dejar voz a los alumnos cuando se trata de cooperar, a estar atenta a sus señales: mensajes, iniciativas, ideas…

Casi finalizando el curso puedo decir que mis alumnos de 4 años son expertos en estructuras cooperativas como lápices al centro, folio giratorio, 1-2-4 o gemelos pensantes. Sin duda el entrenamiento ha sido fundamental para que lograsen transferirlas a diferentes contextos y actividades,

Pero las estructuras no generan por sí mismas el concepto de cooperación. Es el docente, con su astucia, complicidad con los alumnos y creatividad, el que debe generar este deseo en los alumnos.

Estas últimas semanas estamos practicando las grafías de los números escribiendo la fecha. Para convertir este objetivo en un objetivo cooperativo le he asociado la habilidad de ayudarnos creando la figura de “revisores”

El primer paso ha partido de la responsabilidad individual, copiar solos la fecha en su cuaderno.

El segundo paso, buscar a nuestra pareja cooperativa y comparar nuestro trabajo, con el fin de ayudarnos, si nos habíamos equivocado.

Al volver a nuestro grupo hacemos una última comprobación. De esta forma trabajamos varias veces sobre el aprendizaje potenciando al máximo el refuerzo entre iguales. El que sabe instruye al que no sabe y el que no sabe se beneficia de la explicación de los compañeros.

Hemos alcanzado nuestro primer objetivo y ya podemos continuar con la actividad. En este momento, cuando todo el grupo está preparado para afrontarla, los secretarios van en busca del material necesario y lo reparte a sus compañeros.

Así solapamos actividad sobre actividad, procurando en todos los momentos posibles la interacción, con el fin de darles herramientas que en un futuro les facilite la cooperación.

Este es el verdadero Aprendizaje Cooperativo, aquél que no se centra en las estructuras para generar la cooperación, sino en la interacción como medio para suscitar entre los alumnos el deseo de caminar juntos en su aprendizaje.

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