Una plantita llena de vida, da vida a un proyecto que nace de un regalo

La semana pasada un alumno nos trajo un regalo. Una bonita planta.

Inmediatamente, paré la clase y convertí la planta en el “punto de mira”

Mientras la observábamos los niños comenzaron a describirla utilizando la destreza de pensamiento “partes-todo”.

La práctica sistemática del pensamiento conduce a los alumnos a utilizar las destrezas sin necesidad de visualizar el mapa. Esta consecuencia se da también en niños con edades tempranas. Con sólo dos años, los alumnos, fueron capaces de señalar las partes más pequeñas de la planta, aprendiendo nuevo vocabulario e identificando elementos inherentes a ella: la tierra.

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“Hojas, flores, tierra”….decían.

Inmediatamente después…surgen las características de algunas partes de la planta. “Tiene hojas pequeñas y hojas grandes”, “hay dos flores”….

Es evidente el paso gradual que hacen en la observación de un “todo” para llegar a las características de cada una de sus partes. Los conceptos matemáticos aparecen en un contexto significativo y aspectos abstractos como los números, se convierten en reales porque adquieren un aspecto concreto, que se puede ver, tocar, oler, etc.

El siguiente paso que dan es el descubrimiento del color. El contraste entre el color de las hojas y el de las flores llama su atención. Las diferentes tonalidades de las flores: fucsia, lila o rosa pálido, les conduce a una discriminación del color que todavía no se les había presentado como “contenido”. Sin embargo, son ellos los que perciben esta diferencia, convirtiéndose en su primera vivencia cromática del color.

Descubrir “juntos” es otro factor de esta experiencia. Se encuentran en una etapa en la que comienzan a utilizar frases de más de 3 palabras y que poseen cierto carácter comunicativo. Lo que dicen tiene sentido para sí mismos y para sus compañeros. La visión de unos se completa con la visión de otros, la información es más completa porque cada uno aporta lo que ve y lo que piensa.

Tocar la planta es un hecho que no pueden contener. Aprender a hacerlo sin dañarla se convierte en uno de nuestros objetivos. A los dos años son impulsivos, pero también se muestran muy sensibles al “cuidado” de los demás y de las cosas. No hacen falta grandes explicaciones, sus respuestas son inmediatas. Con el dedo índice se acercan a ella, la acarician, la huelen…sus movimientos son lentos y cuidadosos.

Si releen este post encontrarán desarrolladas, en este pequeño y mágico momento, todas las inteligencias: naturalista, lingüística, matemática, viso-espacial, intrapersonal, interpersonal, kinestésica y musical.

El objetivo de este post es despertar en los docentes el valor de una educación holística que aproveche cada momento, previsto y no previsto, para educar de forma integral a sus alumnos.

Al día siguiente, dos de los capullos se habían abierto, ¡hay más flores! Ahora son cuatro.

….Una plantita llena de vida, que da vida a un proyecto que nace de un regalo.

 

 

 

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