Inteligencia Kinestésica-Corporal

Los primeros 6 años de vida son fundamentales para que el niño adquiera un desarrollo motor óptimo.

El instinto de moverse corresponde a una función que se desarrolla en la corteza cerebral y que no es hereditaria, por lo tanto, debe ser aprendida.

Este aprendizaje se lleva a cabo de forma gradual y responde a un proceso de estimulación que a través de una serie de ejercicios, ayuda al Sistema Nervioso a madurar correctamente y a establecer y consolidar circuitos neuronales.

Entre los múltiples ejercicios, encontramos los “patrones básicos: arrastre, gateo y marcha”. Cada uno de ellos supone un momento evolutivo muy importante en la vida del niño. Además del desarrollo de la autonomía y la independencia, estos patrones permiten el desarrollo de la lateralidad, la coordinación y el equilibrio.

Son múltiples los ejercicios recomendados, pero sólo tendremos éxito si utilizamos el juego como método de trabajo.

Si te has planteado poner en marcha un Programa Neuromotor con tus alumnos debes hacerlo teniendo en cuenta el desarrollo de cuatro bloques básicos:

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No olvides que llevar a cabo un Programa Neuromotor de forma sistemática ayuda a los alumnos a conseguir una buena organización neurológica y además les previene de posibles problemas en aprendizajes futuros.

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