La importancia de realizar un buen proceso de adaptación

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Un proceso de adaptación está más presente en nuestra vida de lo que pensamos. Si hacemos un breve recorrido por ella, podríamos enumerar decenas de adaptaciones que hemos tenido que hacer para continuar la vida con normalidad: un nuevo puesto de trabajo,  las costumbres de la familia de nuestra pareja, la alimentación cuando salimos de viaje a otro país….

Se suele abordar el proceso de adaptación a la escuela como un hecho extremadamente importante en la vida del niño y sin embargo, no caemos en la cuenta de que éste será solamente el primero de tantos. Mientras con más naturalidad afrontemos este proceso, mayor beneficio sacará el niño de él.

Lo único que tenemos que hacer, padres y educadores, es facilitar al niño el cambio a un nuevo contexto. Nosotras les proponemos 4 reglas de oro:

Visita previa al centro:

conocer su clase, a la profesora, charlar un ratito con ella mientras el niño juega ya crea en el pequeño la conciencia de que existe una relación entre sus padres y la profesora.

Despedidas cortas:

las despedidas son siempre importantes, pero debemos diferenciar entre despedirnos y concienciar al niño de nuestra marcha. Durante el camino al centro, podemos aprovechar para hacer al pequeño consciente de que vamos a marcharnos y que después le recogeremos. Pero en el momento en el que la puerta de la escuela se abre y aparece una profesora para recibir al niño, basta que le demos un beso y le digamos “hasta después”. Alargar las despedidas aumenta la ansiedad del niño.

El tiempo en rutinas:

los niños de infantil no entienden el tiempo tal como lo hacen los adultos. La mejor manera de hablar a los niños de “tiempo” es recurriendo a las rutinas. Frases como “vendré a buscarte después de comer”, tendrán más sentido para él que “vendré a buscarte a medio día”

Una recogida acogedora, pero sin avasallar:

las ganas de volver a ver a nuestro hijo cuando acabamos de dejarle en el colegio, se multiplican, aunque sólo hayan pasado unos minutos. Enseguida, frases como…¿estará bien? ¿estará llorando mucho? nos invaden y nuestro sentimiento de “sobreprotección” se magnifica. Sin darnos cuenta creamos en nosotros mismos una situación de stress que debemos evitar a toda costa transmitir a los niños cuando les recogemos en el colegio. La recogida debe ser acogedora, sin avasallar al pequeño con besos y abrazos que sólo demuestran sentimientos de culpabilidad e inseguridad. Dar al niño la mano y pasear tranquilamente hasta el coche hablando de las cosas que ha hecho en el colegio es una buena forma de darle espacio para que se exprese y comience a comunicar sus primeras experiencias.

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